DANIEL KHARITONOV AGOTÓ LOCALIDADES

El majestuoso Teatro Ricardo Castro se vio envuelto por las emociones desbordadas del público asistente a la presentación del joven virtuoso del piano Daniel Kharitonov, quien demostró su valía al toque de sus dedos en las teclas del piano. En un teatro completamente lleno se llevó a cabo el concierto del músico reconocido a nivel mundial, quien lleva tras de sí una historia cautivadora.

Minutos antes de las 20:00 horas del pasado martes 6 de febrero, comenzó a crecer la fila para la entrada al recinto, chicos y grandes se dieron cita para ser testigos del virtuosismo de este pianista que se presentó por primera vez México, usando para ello el máximo recinto cultural de Durango, en una noche mágica para los amantes de la música clásica y para unos cuantos primerizos en el tema.

La tierra del cine recibió y disfrutó del talento de este joven músico, que demostró que el éxito no responde a un número de edad, sino a la disciplina y entrega en el escenario, con esa fuerza interpretativa que derrochó sobre el escenario.

Daniel Kharitonov desde muy pequeño, mostró interés por este instrumento que halagaba su oído, ya que se le conoce ser tan preciso como un metrónomo. Tras varios años de aprendizaje, su talento lo llevó a ganarse una beca de la New Games Charitable Foundation.

Superación, constancia y disciplina son algunas de las palabras claves que lo distinguen, puesto que el mismo martes desde muy temprano se dedicó al ensayo de las piezas que tocaría más tarde.

Las piezas Fantasia No.3 in D minor, K397 de Mozart; Piano Sonata No. 14 “Claro de luna”, Op. 27, No2 y Piano Sonata No. 23, Op. 57 “Appassionata” de Beethoven; la Suite del Ballet “El Cascanueces” y Dumka, Op.59 de Tchaikovsky así como la Sonata No. 7, Op.83 de Prokofiev, conformaron su repertorio, y como regalo para los asistentes interpretó de Encore los temas  Nocturno póstumo de Chopin y, como primicia mundial, una composición de él mismo.

Con una ovación de pie, como se despide a los grandes en un escenario, fue como nació del público duranguense agradecer su fuerza y poder sobre las teclas de un piano. Al finalizar la velada Kharitonov recibió un reconocimiento y un regalo artesanal de manos del Director del IMAC, y el en respuesta dejó la promesa de volver a Durango a tocar otra vez.